37700 Béjar, Salamanca

MUSEOS

MUSEO MATEO HERNANDEZ

Cámara Oscura

Inaugurada el 6 de enero de 2011, la Cámara Oscura es un instrumento óptico que traslada las imágenes en tiempo real del exterior al interior de un espacio totalmente carente de luz, en el centro del cual se coloca una superficie sobre la cual se proyectan dichas imágenes. En la parte superior del torreón se ha instalado un dispositivo compuesto por una lente biconvexa de gran aumento con posibilidad de ser girada manualmente desde el interior 360 grados en horizontal. Los haces de luz que conforman la imagen externa son captados por la lente y se proyectan en el interior del espacio. Los visitantes, totalmente a oscuras en torno a la superficie interior de proyección, en este caso circular y convexa para eliminar las alteraciones visuales producidas por la lente, pueden pasearse por Béjar y los alrededores de la mano de la persona encargada, conociendo los entresijos de los lugares captados por la lente. Un paseo por Béjar sin moverse del torreón, vaya.

Se aconseja a los visitantes que acudan en días claros, de mucha luz, pues los haces de luz que son atraídos por la lente se multiplican en número y la capacidad de captar imágenes más distantes se multiplica. De hecho se puede llegar a apreciar perfectamente la estructura del telesilla de la estación de esquí de La Covatilla, la Fuente de la Sábana del Palacio Ducal o las piscinas de La Cerrallana.

Horarios de visita

  • JUEVES por la mañana, hora de las sesiones: 11:15, 11:50, 12:25, 13:00 y 13:40. (abierto de 11 a 14)
  • VIERNES Y SÁBADOS por la tarde, hora de sesiones: 16:30, 17:05, 17:40, 18:15 y 18:50. (abierto de 16:15 a 19:15)

 

 Museo Judío

El Museo Judío de Béjar nace y se configura a instancias de D. David Melul, personalidad de especial relieve e influencia en el seno de las comunidades judías de España. Durante su vida acarició la idea de crear un museo que recordara el pasado judío de Béjar, acordando con el Ayuntamiento su instauración y realizando las gestiones de compra de un inmueble adecuado, fue su benefactor y aportó, junto con el Consistorio, los fondos económicos necesarios para la adquisición del edificio en el que se ubica.

Posee un Plan Especial de Protección aprobado en 1996. Su valor arquitectónico le incluye dentro del Catálogo de edificios y elementos protegidos, como casa solariega de finales del siglo XV o vivienda noble gótica, tal como aparece en el Inventario de Patrimonio Artístico del Ministerio de Cultura.

La exposición permanente:

Planta baja: Cuenta la historia de los judíos desde su llegada a la Península Ibérica así como la de los judíos de Béjar hasta el momento de su expulsión, la religión y las fiestas judías. Finaliza en la Sala de los dos destinos con el Edicto de expulsión de los Reyes Católicos de 31 de marzo de 1492.

Planta primera: Recrea la vida de los conversos en la España cristiana y  la intervención del tribunal de la Inquisición contra los falsos conversos.

Planta bajo cubierta: Vida y cultura de los judíos que en 1492 marcharon al exilio y de sus descendientes y, de modo especial, los de apellidos Béjar o Bejarano dispersos por los cinco continentes.
Dirección Calle Los Curas nº 24

Museo Valeriano Salas

La abundante y curiosa colección de obras que reúne el Museo, es el resultado de la donación que hizo, en 1966, doña Maña Antonia Tellechea, viuda de don Valeriano Salas, a favor del Excmo. Ayuntamiento de Béjar. Éste había hecho público, en reiteradas ocasiones, la intención de dejar a su ciudad natal una parte de su colección artística; pero la muerte, acaecida en Madrid en 1962, le sorprendió sin que dejara disposición testamentaria de su deseo, siendo su esposa la que lo llevaría a efecto, incrementando generosamente la donación.

El legado Salas, junto con otros fondos propiedad del municipio, tales como esculturas, restos arqueológicos y el conjunto de tablas góticas procedentes de la capilla del viejo hospital de San Gil, constituyeron el Museo de Béjar, creado en 1966 y situado en el Palacio Ducal como parte de lo que fue la Casa de la Cultura.

La complicada y difícil instalación del mismo estuvo a cargo de Enrique Pérez Comendador, escultor y académico de Bellas Artes, su mujer, la pintora Magdalena Leroux, y la propia María Antonia Tellechea que, después de inventariar no repararon en medios para conseguir en tiendas de anticuarios y talleres artesanos, los accesorios necesarios (vitrinas, marcos, pedestales, etc.) para que las obras fueran exhibidas en las condiciones más apropiadas.

Unos años más tarde, concretamente en 1972, todos estos esfuerzos se vieron reflejados en la catalogación y posterior publicación por parte del entonces Catedrático de Arte de la Universidad de Salamanca, Federico Torralba Soriano, de un libro que sigue siendo la mejor guía para conocer las piezas que componen el legado.

No se comprendería bien la extensa y variada colección que el museo alberga sin entender la rica personalidad de quien la hizo posible.  Valeriano Salas fue un hombre inquieto, creó y dirigió hasta su muerte la revista “Geográfica Española” y fue fundador, junto con otros colaboradores, de la Asociación Española de Amigos de los Castillos y nombrado en 1947 Director del Archivo Fotográfico Hispánico del Ministerio de Asuntos Exteriores. A esto se sumaba su interés por el arte y la cultura. Viajó incansablemente por todo el mundo, de lo que dejó constancia en un magnífico archivo fotográfico, y fue precisamente en estos periplos por Europa, África, Japón, India e Irán donde adquiere buena parte de las obras que podemos admirar. A las que sumará sus adquisiciones en subastas y anticuarios, y también por su relación directa con los propios artistas como es el caso de Roberto Domingo.

De esta manera consiguió reunir un conjunto de obras que destaca tanto por lo numeroso (el legado está compuesto por un total de 214 piezas) como por lo infrecuente de algunas de ellas, concretamente las del arte oriental en los museos y colecciones españolas.

Para una mejor comprensión del museo se ha mantenido la disposición por secciones (Pintura Europea, Pintura Española del siglo XIX, Manufacturas Europeas y Arte de Oriente) tal y como en su día quedara expuesto en el catálogo de Torralba.

Secciones:

La sección de pintura española está compuesta por veinticinco piezas pertenecientes casi en su totalidad al S. XIX.

Pintura europea. Integrada por obras de diferentes escuelas europeas (holandesa flamenca, francesa y alemana) que van, cronológicamente, desde el siglo XVI al XIX. Destacan por número y por calidad las obras holandesas y flamencas del siglo XVII, de autores como Gerrit van Donk, Cornelis Saftleven, Pieter Neefs el viejo o Marteen van Valckenborgh.

Arte orientalEs el conjunto más numeroso de todo el legado y lo conforman piezas de carácter suntuario, artes aplicadas y algunas esculturas de diferentes países asiáticos. Cabe destacar en primer lugar los manuscritos Persas e Hindúes (S. XVIII y XIV) con caracteres árabes y sánscritos, iluminados con motivos vegetales, heroico novelescos o los propios de la religión coránica y brahmánica, y, aunque la factura es de diferente calidad, la ornamentación, y la rica y variada policromía, hacen atractiva la serie.

Artes industriales de Europa. Se agrupan bajo este epígrafe un conjunto dispar, tanto por su procedencia como por sus fechas de realización, de obras de carácter suntuario entre las que destacan, sin duda, los esmaltes Limoges y las porcelanas de Sevres, a los que se unen marfiles, bordados y otros objetos de distinta condición material y difícil clasificación.

Dirección Ronda de Navarra, 7

Horario: De miércoles a domingo de 18:00 a 20:30 horas

 

Museo Mateo Hernández

Inaugurado en 1980, se levantó en el solar de la antigua Iglesia de San Gil, edificio del que aún permanecen en pie la torre, y el ábside y que hoy se utiliza para albergar exposiciones temporales.

El edificio principal del museo se encuentra totalmente adaptado para minusválidos, con rampa de acceso, ascensor y cartelas de descripción de las obras en Braille.

El grueso de la colección expuesta está formada por las obras del escultor Mateo Hernández y también por parte de la donación de los familiares del escultor Francisco González Macías.

MATEO HERNÁNDEZ

Nace en Béjar en el año 1884. Su padre, cantero y maestro de obras fue quien le acercó desde muy pequeño al trabajo de la talla en piedra. Sus primeros años, transcurrieron entre la escuela y el taller de cantería; en el que pronto empezaría a trabajar como aprendiz. Este temprano acercamiento a las técnicas del trabajo de la piedra y la influencia de su hermano mayor, Román Manuel, profesor de dibujo en la escuela de Bellas Artes de Béjar, hicieron que pronto se despertase su vocación artística.

En 1906 se traslada a Salamanca y unos meses después, con una pensión de la Diputación Provincial salmantina, a Madrid, a estudiar en  la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Su paso por la escuela fue breve, debido a que las enseñanzas que se imparten en aquel momento en la escuela, orientadas hacia el diseño de la obra y realizadas con la técnica del modelado, no le interesan. Él quiere profundizar en la escultura en piedra, la talla directa, pero en el ambiente artístico madrileño de la época la consideraban una técnica más propia de artesanos que de artistas. Decepcionado, decide regresar a Salamanca.

En 1911 realiza un primer viaje a París, ciudad que le dejará deslumbrado y en 1913 viaja nuevamente para instalarse definitivamente en la capital francesa. Los primeros años son duros, sin apenas dinero y sin poder comprar materiales ni pagar modelos se dedica a ir al Jardin des Plantes a dibujar  a sus animales. Primero bocetos, después pinturas, hasta que logró adquirir un pequeño bloque de caoba y tallar su primera obra en Francia, una pequeña cierva.

Establece cierto contacto con algunos de los artistas y escritores que viven en París en aquel  momento, estableciendo ciertas relaciones de amistad, pero siempre manteniéndose orgulloso de su propia soledad y permaneciendo al margen de escuelas, movimientos y maestros.

En octubre de 1920 se presenta al XIII Salón de Otoño con ocho piezas, entre las que destaca una magnífica Pantera de Java. Esta exposición, fue su primer éxito de crítica y público. Unos meses más tarde, la venta de la pantera al Barón de Rothschild, supondrá su primera venta importante y le abrirá las puertas a otra serie de ofertas que el escultor rechaza, debido a su deseo de reservar sus creaciones escultóricas para sí. Este deseo posibilita el generoso legado de la mayor parte de su producción escultórica a su país natal.

Desde la década de los años veinte hasta su fallecimiento en París el 25 de noviembre de 1949, Mateo se presenta a numerosas exposiciones en París y recibe varios reconocimientos, como el Gran Premio de Escultura en Piedraen la Exposición de las Artes Decorativas en 1925; la exposición individual realzada en El Museo de las Artes Decorativas, en el Pavillon Marsan, edificio anexo al Louvre en 1928; o la concesión de la Cruz de Caballero de la Legión de Honor por el Gobierno Francés en 1930.

A pesar de las dificultades y del alto coste económico que supone que sus obras viajen fuera de Francia también realiza alguna exposición fuera, como la organizada en Madrid en 1927 por la Sociedad Española de Amigos del Arte, o la realizada en la Brumer Gallery de Nueva York en 1935.

 OBRA

La obra de Mateo Hernández que podemos admirar en este museo constituye el núcleo esencial del legado que el artista hizo al estado Español a su fallecimiento. En total, se hallan expuestas medio centenar de esculturas, todas ellas realizadas con la técnica de la talla directa sobre piedra.

La talla directa es un procedimiento muy poco usado en su época. Durante el siglo XIX y principios del XX,  la labor del escultor se reduce al diseño de la obra. Tras numerosos bocetos, realiza una primera escultura en barro o escayola que entregará a los miembros de su taller, encargados de realizar la obra definitiva en bronce o piedra. Mateo Hernández rechaza ese procedimiento, él se enfrenta directamente a la dura roca, de la que consigue extraer vida sólo con la ayuda de cincel y maza. Como él mismo reconoce, su infancia en el taller de cantería de su padre y la formación que allí recibió, fueron definitivas a la hora de decantarse por el método de la talla directa.

Durante sus primeros años en París la temática de sus obras es casi exclusivamente animalista. Mateo elige como modelos los animales, por dos principales motivos: el apego que siente por ellos y el que resultaban modelos gratuitos en un momento de graves dificultades económicas. A partir de 1921 y hasta su fallecimiento, irá incluyendo el modelo humano cada vez con mayor frecuencia, logrando magníficas esculturas como La Gran bañista.

Las características de la obra animalista de Mateo Hernández le hacen alejarse de la tradición de la escultura animalista francesa. Los escultores románticos del siglo XIX dotaban a sus animales de un gran dramatismo. Representan a sus modelos en posturas muchas veces forzadas, tratando de captar un instante de gran tensión dramática. Para ellos, es muy importante la representación de los detalles, plumas, pelajes y musculaturas se representan con total fidelidad. Mateo Hernández prescinde de todo esto. Para él, esos detalles carecen de importancia. Representa a sus animales en reposo y  mediante la eliminación de lo superfluo y la simplificación de los volúmenes dota a sus obras de una gran solemnidad, pero sin olvidarse nunca de imprimir la ternura. Bajo la fría piedra parece latir un corazón dulce, el alma de sus criaturas, como reflejo del afecto que el escultor siempre sintió por los animales.

Dirección

Plaza de Nicomedes Martín Mateos

Horario

De Miércoles a Domingo de 11:00 a 14:00

 

 

Plaza de Toros “La Ancianita” 

Ubicada a más de 1000 m de altitud, en el paraje de “El Castañar” a unos 3 Km. de la ciudad, está considerada como la Plaza de Toros más antigua de España.

Data de 1667, el primer festejo del que tenemos constancia realizado en una improvisada plaza, cerrada con maderas, y que se llevó a cabo con el objeto de sufragar los gastos de las obras del Santuario de la Virgen del Castañar, patrona de la ciudad.

En el año 1707, con motivo del nacimiento del Príncipe de Asturias (Luis I de España), se celebró por segunda vez la fiesta taurina, en esta ocasión en una plaza construida con maderas enrejadas.

Posteriormente fue construido el costo taurino, obra de fábrica, y que se ha conservado hasta nuestros días. Según un libro de cuentas de la cofradía de la Virgen del Castañar en septiembre de 1711 la actual plaza de toros estaba ya construida.

La plaza tiene un aforo de entre 3.500 y 4.200 localidades y se configura como un como un polígono exento que encierra un coso circular de 41 metros de diámetro. Está considerada como una plaza de 3ª categoría, y conserva el mismo perímetro y superficie general, con los chiqueros y dependencias, que en su día autorizase el duque D. Juan Manuel II.

De la segunda mitad del siglo XIX es el edificio de tres plantas donde se ubica el palco presidencial, taquillas, servicios sanitarios y palcos. El ruedo es en la actualidad redondo aunque en un primer momento tenía una estructura rectangular y hoy en día podemos observar algunos restos en su primera forma en la parte Este del graderío.

Fue ampliamente restaurada en 1962 teniendo el festejo de reinauguración el día 1 de mayo del mismo año, tras veintisiete años de inactividad con una corrida en cuyo cartel aparecían Emilio Muñoz, José Miguel Arroyo “Joselito” y José Ignacio Sánchez que lidiaron toros de Manuel San Román Valdés.

En la restauración se mantuvieron los dos tendidos originales labrados directamente en la piedra, además de haber dotado a la plaza de un callejón.

Actualmente en el edificio que alberga el palco presidencial, las taquillas, enfermería y palcos se encuentra el Museo Taurino instalado en 1998, en el cual se pueden contemplar objetos relacionados con el mundo de la tauromaquia.

Durante el año 2011 Béjar celebró el III Centenario de este majestuoso monumento con un año lleno de actividades y galas.

HORARIO de visitas

De octubre a Marzo

De Miércoles a Domingo: de 11:00 a 18:00 horas.

De abril a Septiembre

De Miércoles a Domingo: de 11:00 a 19:00 horas

 

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